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La
fecha de fundación de la <<Real
y Muy Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús
Nazareno de Blanca>>, se desconoce. Los
primeros documentos que aluden a la imagen titular,
se localizan en el “Libro de la Cofradía
del Santísimo Corazón de Jesús
de la Villa de Blanca, para el asiento de los hermanos
y hermanas difuntos desde el año de 1754, a devoción
de Don Ginés del Castillo C.” (unas
Actas de defunción, en las que concretamente
se señalan las Capillas que servían de
enterramiento en la Parroquia San Juan Evangelista de
Blanca); en el acta fechada en 17851, concretamente la que corresponde
a la sepultura de Doña Ángela López,
de entre sus legados, consta que para la obra del Camarín
de Jesús, dispone la cantidad de doscientos reales,
planteándose así la siguiente dicotomía:
por un lado que quizás fuera el pago del retablo
de la mencionada imagen (y tal vez se concretara el
término Camarín, para esta denominación),
o bien, fuera por algún tipo de obra de albañilería
o arreglo en la Capilla (tras el altar) donde se exhibía
la imagen. También mencionar que en el año
17902, se alude
a un entierro en la Capilla de Jesús, correspondiente
a Doña María Pinar Candel, al que seguirían
el de su Hermano (1794)3, Padre (1797)4y Madre (1816)5; la devoción a la
imagen de Ntro. Padre Jesús, por parte de la
familia Pinar, se perpetúa a través de
los siglos hasta los umbrales del siglo XXI, y constituye
un ejemplo por la transmisión de esa indeleble
veneración, que generación tras generación,
recibió nuestra imagen.
Señalar que en 18056, D. Josef Santiago de Molina (Cura
Propio y Beneficiado de esta Iglesia Parroquial), por
deseo expreso, dispuso que fuera amortajado con las
sagradas vestiduras, y su cuerpo sepultado en la Capilla
de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Este hecho pone
de manifiesto la considerable veneración que
se le profesaba a la imagen, ya que hasta el propio
Párroco de la Iglesia, (en su testamento) manifestó
el deseo de ser enterrado bajo “El Nazareno”.
La primera vez que se recoge el hecho de los preparativos
de un desfile procesional por parte de nuestra Cofradía,
corresponde al año 18767, y se recoge en el <<Libro
de Actas de la Real Congregación de los Sagrados
Corazones de Jesús y de María>>,
en el cual se alude al pago de ocho reales a Agustín
Ramos, por unos tornillos para las andas de Nuestro
Padre Jesús; hecho aunque carente de significación
en sí mismo, nos aporta un primer tanteo cronológico
sobre la existencia, como es de suponer, de la Cofradía
ya por estos años; indudablemente, no se descarta
que existan fuentes documentales anteriores a esta fecha.
Hasta el momento, no se han localizado fuentes escritas
sobre la autoría de la imagen primitiva del “Nazareno”,
pero tras numerosos estudios, se ha atribuido por la
similitud del gesto, de rasgos plásticos e iconográficos,
al escultor barroco Alemán (Estraburgués)
Nicolás de Bussy, un escultor destacado en el
ámbito internacional, nacional y local, tal es
el caso que ingresa en la Corte española, donde
se convierte en el Escultor de Cámara del Rey
Carlos II, su profunda personalidad artística
lo convertirá en la base de nuestra Escuela Escultórica
Murciana, con él se forman los escultores que
en su tiempo la constituyeron, y entre ellos Nicolás
Salzillo, y por esta vía familiar, también
su hijo Francisco Salzillo, aunque este último
impondría unas pautas distintas a los modelos
formales de Bussy en los que todos se inspiraron. La
imagen se inclinaba suavemente hacia delante y a su
vez giraba la cabeza a la derecha (facilitando así
el porte de la cruz en el hombro izquierdo). El rostro
mostraba una actitud serena, un sentimiento introvertido,
su semblante abatido, con mirada cansina, párpados
bajos, la sangre cayendo gota a gota, surcando frente,
pómulos, boca y nariz, esta última puntiaguda,
barba rizada y bien poblada; larga y tendida cabellera
ceñida por su punzante corona; sus manos se disponían
a media altura (pero con una disposición distinta
a la imagen actual, ya que presentaba la mano derecha
sobre la izquierda). Actualmente se conserva fuera de
la Región de Murcia, aunque se desconoce el paradero,
el fragmento de uno de los pies de la mencionada imagen,
que afortunadamente se salvó de la quema al no
arder; numerosos años, éste fue objeto
de veneración por parte de descendientes de la
familia Pinar. También se conoce la existencia
de una mascarilla (ésta localizada en Blanca)
con rasgos semejantes a la imagen estudiada a través
de fotografías. Desafortunadamente la falta de
colaboración de sus propietarios, impide desarrollar
un estudio más exhaustivo con el que determinar
si es o no la imagen de que hablamos; negándose
incluso a que pueda contemplarse.
La imagen desgraciadamente sufrió la barbarie
de la sin razón al igual que otras; siendo pasto
de llamas en agosto del año 1936. Afortunadamente
se conservaron llegando hasta nuestros días,
dos obras que debemos incluir en el ajuar de orfebreria8 de nuestra Cofradía, nos
referimos a dos Coronas de plata, (a) una de largas
espinas que la imagen primitiva portaba Jueves Santo,
con Ntro. Padre Jesús maniatado, y (b) otra para
el Viernes Santo, de espinas curvilíneas, las
cuales se adaptan al trazado sinuoso de la misma, presentando
a su vez un bellísimo trenzado; señalar
que la mencionada corona tiene una serie de piedras
engarzadas (que actualmente se han suprimido por motivos
estéticos).Esta se le colocaba cuando llevaba
la cruz, ya que la largura de las espinas de la otra,
dificultaba el porte / hay constancia fotográfica
que nos muestra a la mencionada imagen con esta corona
Jueves Santo, y también en el Camarín).
La corona que luce Jueves Santo el “Nazareno”actual,
fue descubierta en el armario lateral derecho del Camarín,
totalmente aplastada, quizá debido a los golpes
que asestaron en la cabeza al “Nazareno primitivo”;
señalar que fue restaurada por el actual Hermano
Mayor D. José María Molina Galera.
La corona de
“Viernes Santo”, se entregó a la
Cofradía por parte de Doña Conversión
(de Emiliano), la cual también guardaba una arqueta
que custodiaba la túnica (que a continuación
comentaremos), y una caja con la peluca de la imagen
antigua. Cerrando el apartado referido a las artes decorativas
y suntuarias (a. 1936), hemos de mencionar una de las
piezas que conformaban el ajuar textil del “Nazareno”,
nos referimos a una de las túnicas que llevó
la imagen anterior a la Contienda Bélica; una
túnica con amplio manto y manguitos, bordada
en hilo amarillo y morado sobre terciopelo del mismo
color; acompañada de sus correspondientes cíngulos
elaborados en oro y pedrería. El hecho singular
de no haber sido destruida, se explica atendiendo a
que se conservaba en domicilio particular, ya que ésta,
era la túnica de gala para las procesiones (hecho
corroborado por diversas fuentes fotográficas).
En el año 1892 fue encargada para esta imagen
la túnica a las Hermanas de la Caridad de Lorca
y cuya dirección llevo Sor Ángela, por
Don José Mª Pinar Castillo y su esposa,
Doña Eloisa Crespo Aledo, pagando las hechuras
Doña Conversión Aledo Ávila, madre
de Doña Eloisa. Este documento se halló
adjunto al arca que custodiaba la túnica anteriormente
descrita.
La imagen actual fue realizada en el año 1943
por D. José Sánchez Lozano (1904-1995),
escultor que tras la muerte de Francisco Sánchez
Araciel (que había seguido la línea de
asalzillamiento), siguió en la línea estética
creada por Salzillo, convirtiéndose así
en su máximo continuador desde mediados de los
años 20 (S.XX). Fue costeada y donada a la Cofradía
por Don Pedro Pinar Multedo.
Nuestro Padre Jesús Nazareno tiene un rostro
angustiado, de dolor contenido, y bellas facciones;
es una de las imágenes más logradas por
el mencionado escultor dentro de este campo iconográfico.
La mirada fatigada, ausente, los ojos marrones y de
cristal, dispuestos de manera oblicua, con párpados
bajos; pelo natural, nariz puntiaguda, boca entreabierta
mostrando los dientes, corona de espinas en la cabeza,
barba rizada y abundante, sus sienes son de un verismo
escalofriante, nos muestra el escultor un minucioso
estudio de venas, frente arrugada por el dolor, con
el consiguiente típico arqueo de cejas que el
imaginero dispone en este tipo de imágenes; hacer
hincapié en el estudio anatómico de todo
el busto, con esa estudiada fosa yugular y ese estudiado
esternocleidomastoideo, ambos ocultos por el alto cuello
de la túnica. Es una imagen de vestir, tallada
en madera la cabeza, manos y pies; posee articulación
en brazos, situados a media altura, desfilando el Jueves
Santo maniatado, y Viernes Santo con la cruz a cuestas
(sujetando con ambas manos el madero). Se encuentra
en actitud de comenzar a caminar, mostrando el pie izquierdo
adelantado al volumen de la figura, y el derecho retrasado
(que es el que genera todo el movimiento); señalar
también que su policromía es de uso recurrente
(por parte del escultor) en representaciones del mismo
tema iconográfico, contemplamos una tonalidad
verdosa y mate reflejo de la angustia, observamos los
pómulos amoratados y gotas de sangre y sudor
(con un tono amarillento). La obra está firmada
y fechada en su base (una peana octogonal // en la derecha),
con el nombre de “Sanchelozano”, abreviatura
de sus apellidos con la que le gustaba firmar sus imágenes.
En los años 50 (S. XX) se bordó la primera
túnica9 de la imagen, bajo diseño
y dirección artística del Iltre. D. José
Molina Cano, que tantos y tantos años estuvo
al frente de la Cofradía como Hermano Mayor;
se bordó en hilo amarillo y oro sobre terciopelo
morado, en las Escuelas Nacionales (Colegio P. Antonio
Molina G.); con ella desfiló la imagen muchos
años y hoy día la lleva en su Camarín.
Actualmente Ntro. Padre Jesús desfila con una
túnica lorquina de terciopelo morado bordado
en oro, costeada por Dña. Efigenia Molina Ortega
y posteriormente donada a la Cofradía.
Hemos de destacar la importante personalidad, que el
uso de pelo natural ha dado siempre a nuestro titular.
En el primitivo10, el cabello era largo, lacio,
y en el actual, rizado, lleno de bucles, largo hasta
la cintura, creando una de las particularidades que
más distinción ejerce sobre otras imágenes
en la misma línea iconográfica.
Tampoco pasaremos por alto las <<Cruces>>
que Ntro. Padre Jesús lucía Viernes Santo
en la mañana, antes de 1936 y en los años
de posguerra. Anterior a la Guerra Civil, portaba una
cruz sencilla, las esquinas romas, y cuatro bolones
rematando cada una de las puntas; en la posguerra, D.
J. Sánchez Lozano (¿?) a la par que realizó
la imagen, realizó la cruz con la que actualmente
desfila, esta muestra un contraste tonal, junto con
unos motivos ornamentales que se agudizan y rematan
en moño con media esfera, en las cuatro puntas.
Señalar la existencia de otra cruz que se realizó
en los años 40 (S. XX), su utilidad venía
ligada a los Novenarios, pues se acordó que el
“Nazareno” la portara durante el ejercicio
de los mismos, esta era de reducida longitud, ya que
tenía que acoplarse bien, y no entorpecer la
ubicación de la imagen en el altar mayor; mostraba
una innegable sencillez, sus tres puntas (ya que la
de atrás no existía) eran romas, y se
resolvían sin ningún tipo de ornamentación.
Siguiendo esta línea de comentario (relacionada
directamente con el ajuar de la imagen), señalar
la existencia de diversas coronas de espinas, realizadas
con cordón encolado y clavos // una la ciñe
en su Camarín actualmente, y otra de ellas (que
actualmente no se ha localizado) la trenzó para
la imagen D. J. Sánchez Lozano.
Hagamos ahora un repaso histórico de nuestros
Tronos, <<Las Andas>>. El artífice
del primer trono se desconoce, pero sabemos su configuración
por las fuentes fotográficas que han llegado
hasta nuestros días; mostraba un claro eclecticismo
y estaba realizado en madera, presentes en él
se conjugaban el color dorado y marrón, alternados
con el acabado en madera natural. Lo formaban tres alturas,
la primera daba cabida en su centro a una talla con
los atributos de la pasión (concretamente la
corona de espinas y tres clavos), y sobre ella se disponía
una hilera de tulipas; la segunda se alzaba sobre cuatro
ménsulas, presentaba en las esquinas cruces en
relieve, sobre ella, se disponían los ramos de
luz (que se alzaban sobre jarrones prismáticos),
con sus correspondientes velas y tulipas // los ramos
se conciben como formas vegetales, presentan una estructura
doble: interna (simulando tallos y flores), y externa
(simulando hojas largas con la punta vuelta); también
se hallaban presentes cuatro soles alados (aún
existentes), con alegorías alusivas a la pasión;
y finalmente en la última (alzada también
por ménsulas), se asentaba la imagen. Las tulipas
que adornaban el trono eran de gran belleza, destacaban
sus dibujos rameados, jugaban con el tamaño,
la textura, transparencia, el tratamiento opaco y translúcido;
su número era elevado y daban a este un aspecto
de gran belleza; parece ser que no fueron todas destruidas
puesto que algunas de ellas se localizaron en casas
de algunos vecinos. El trono llevaba dos varas de madera
y era porteado por cuatro anderos (dos por cada vara).
El ”Nazareno” actual llegó a desfilar
con este trono a mediados de los años 40 (S.
XX), pero con el paso del tiempo se llegó a un
acuerdo fatídico, ya que debido a las sucesivas
transformaciones a las que se vio sometido el mencionado
trono, se acabó destruyendo. Una de las transformaciones,
consistió en aprovechar el primer cuerpo (de
perfil agudo en su parte inferior) como base del trono,
en la que se dispusieron siete ramos de luces que arrancaban
de unos jarrones ornamentales (los de las esquinas estriados
en la base, zona intermedia y remate; y los intermedios
de perfil liso) // el perfil agudo (del mencionado primer
cuerpo) daba cabida a unos bordados con los atributos
de la pasión (combinándose el terciopelo
morado y el hilo amarillo). También se dispuso
una peana octogonal (con arreglo a la configuración
que Sánchez Lozano había dado a la imagen
en su base), en la que se pintó en cada uno de
sus frentes una corona que alojaba diversos atributos
pasionarios. Mencionar que en el primer cuerpo, igualmente
se pintaron atributos en cada uno de sus frentes, pero
finalmente quedaron tapados por los bordados mencionados.
Posteriormente se le añadieron unas placas de
chapa repujada (con baño de plata), realizadas
por José Bonacho David11 en 1962, y se modificó
su silueta, añadiéndosele al cuerpo cuadrangular,
cuatro cuerpos prismáticos en cada uno de sus
vértices, y sobre estos unos pomos del mismo
material. El motivo que nos presentan estas placas de
relieve medio, es puramente ornamental, el centro de
la composición, marca el desarrollo simétrico
a ambos lados, y su remate (distinto el inferior al
superior), viene dado por una línea de crestería.
La peana octogonal anteriormente descrita, se reviste
igualmente del mismo material, con repujados que aluden
a atributos pasionarios en cada uno de sus frentes;
mencionar que el trono llevaba ocho ramos de luces (que
hoy día han perdido su utilidad, al no procesionar
de noche) // en su cara interna se localizaban una serie
de espejos que proporcionaban una mayor luminosidad
al conjunto. Su porte se realizaba a través de
tres varas madera). Actualmente todavía está
en uso el trono al que hacemos referencia, procesionando
(aunque remodelado respecto a su antigua configuración),
Domingo de Ramos y Domingo de Resurrección //
hoy día aún es posible reconocer bajo
las placas, el perfil de la estructura del primer trono
(a. de 1936). Es porteado por 18 anderos, con almohadillas
independientes (seis por cada vara / más un relevo).
La Cofradía, en septiembre de 1992, encarga un
nuevo trono al tallista de la Albatalía D. Juan
Cascales Martínez. El trono se realizó
en madera de pino sueco sobre estructura de hierro,
con su posterior dorado a la corla; su configuración
es rectangular, presenta tres alturas: la primera lisa,
la más grande en planta, de escasa altura, sin
ornamentación, enmarcada por dos molduras en
su parte inferior y superior; la segunda altura, es
la más ancha, sobre ella se disponen los cuatro
ramos de luces, configurados por un jarrón ornamental
(de perfil liso), sobre el que se coloca un eje a manera
de balaustre del que parten los siete brazos de luces;
la mencionada altura presenta motivos ornamentales simétricos
(de recuerdo barroco), en cuyos centros se disponen
unos escudos con las iniciales “J H S”;
se remata con una moldura corrida incisa (en la parte
superior) y lisa (en la inferior), con cuatro esquineras
ornamentales de perfil irregular; finalmente en la tercera
altura, la peana, con moldura arriba y abajo, motivos
ornamentales incisos, y en las esquinas un elemento
decorativo en escuadra. Se optó por colocar cuatro
varas, facilitando el porte y una mejor visión
de conjunto // se realizaron en hierro12 (forrado de aluminio dorado)
para otorgar una mayor seguridad a sus anderos. El trono
no está concluido, fue concebido para que en
años sucesivos se incorporaran: la decoración
ornamental en la primera altura, un remate de cresterías
piramidal en la segunda, y por último los remates
de las varas. Fue bendecido por el Párroco D.
Jesús Ruiz Gómez, y se estrenó
el treinta y uno de marzo de 1994, Jueves Santo por
la mañana. Es porteado por 32 anderos, con almohadilla
corrida (ocho por cada vara).
El 18 de diciembre de 1950, a la Cofradía, le
es concedido el nombre de “REAL Y MUY
ILUSTRE COFRADIA DE NUESTRO PADRE JESÚS NAZARENO”
por Don Ramón, Sr. Obispo de Cartagena.
La imagen de Ntro. Padre Jesús Nazareno anterior
a la fatídica fecha de 1936, tenía su
camarín y retablo donde está la actual
hornacina (en la Parroquia de S. Juan Evangelista),
se desconoce su configuración, pero se alude
a su simplicidad (según voz popular). Una de
las preocupaciones de la Cofradía desde hace
años, es la construcción de un retablo
para la imagen actual, propuesta que seguro llegará
a buen término, y nos llenará de orgullo
a todos, cofrades “Nazarenos”, y feligreses
de nuestra Parroquia.
Merecen recordarse aquellos Novenarios13 que se hacían, y en los
cuales se adornaba la Iglesia de una manera especial.
La escenografía no podía ir más
allá, la imagen adquiría un aspecto triunfal,
se buscaba su exaltación. Eran todo un alarde
de ingenio y decoración: unos años con
el “Nazareno” sobre fondo blanco moteado
en negro, ubicado en un enmarque de abiertas y plisadas
cortinas (bajo un dosel rematado por la Corona Real);
otros años la imaginación desbordaba lo
visto; veíamos la imagen sobre el mismo fondo
blanco moteado, enmarcada por una inmensa corona de
espinas; el resultado era majestuoso una vez más,
se veía finalmente ese tedioso esfuerzo hecho
realidad, todo un deleite para los sentidos. Los días
de montaje eran todo un trasiego, contemplábamos
toda una labor de equipo; la dirección artística
recaía en D. José Molina Cano (artífice
entre otras cosas de la mencionada gigantesca corona),
D. Rodolfo Molina Yelo, D. Jesús Cano, etc. la
subida a las bóvedas era obligada, ya que había
que colgar lámparas y demás; viajes a
un lado y a otro, pero al final, el trabajo se tornaba
en orgullo, y en justo reconocimiento por parte de toda
la Comunidad Parroquial. Para concluir esta breve alusión
al montaje de los Novenarios, hay que destacar la imponente
presencia que aportaban las escalinatas que se ubicaban
en el altar mayor (todas ellas adornadas con columnas
de flores, búcaros y candelabros), y cómo
no, señalar el hecho de que las paredes se forraban
de tela morada, con alegorías representativas
de la Cofradía, haciendo que toda la atención
y dirección de la mirada se concentrara y dirigiera
a nuestra imagen. Actualmente las Novenas se siguen
celebrando con esplendor; contemplamos exhuberancia
floral, cortinajes (morados y amarillos), música
novenaria (compuesta por José Yuste, y el Organista
de la Parroquia y miembro de honor de nuestra Cofradía,
D. Rodolfo Molina Yelo), pero siempre se añora
y se añorará, aquel momento de magnificencia
y espectáculo visual, que se vivió en
los años de posguerra y posteriores.
Tampoco podemos dejar en el olvido la BOCINA, otra representación
emotiva de nuestra Real e Ilustre Cofradía, que
salía Miércoles Santo por la Noche y Viernes
Santo por la mañana; con ella se recitaban cantos
en los que se manifestaba el sentimiento profundo de
nuestros penitentes; aún está en el recuerdo
José María “El Pinte”, que
nos hacía estremecer con sus recitaciones cantadas
// actualmente ha sido restaurada por J. Ricardo Molina.
Señalar que pertenecen a esta Cofradía
las siguientes imágenes: “Jesús
entrando en Jerusalén” (Talleres DIMOSA
/ imagen en vías de sustitución por una
tallada en madera), “Santa Cruz”, “Santa
María Salomé” (C. Carrillo, retirada
por falta de aceptación de nuestros cofrades),
y “Virgen Gloriosa” (C. Carrillo).
Hemos de señalar, que Nuestra Cofradía
siempre ha hecho alarde de esfuerzo y tesón,
y se acoge desde hace años, a la ya popular frase
que en su día acuñase el desaparecido
Profesor y Hermano Mayor D. José Molina Cano
“el símbolo del Nazareno (la Cruz), nunca
resta, suma o multiplica / según se oriente”.
La Cofradía cuenta en la actualidad con 550 cofrades
y merece especial mención la BANDA DE CORNETAS
Y TAMBORES, que desde su fundación en 1976, no
ha cesado en empeño a la hora de ir mejorando
en vestimenta, desfile, y como no en componer e interpretar
las marchas cofrades que año tras año
se suceden de forma novedosa y expectante. Su actual
Director José María Molina Palazón
(que tomara el relevo de su padre José María
Molina Galera / actual Subdirector) cabe destacar que
ha mostrado un interés especial por la música
polifónica, recordando el estilo de la Policía
Armada de Sevilla, alejándose del concepto de
música monofónico-militar de épocas
anteriores.
En febrero de 1998 se encarga un nuevo estandarte a
las M. M. Justinianas de Madre de Dios (Murcia), bajo
el diseño de José María Molina
Palazón, porta como motivo principal el escudo
de la Cofradía en el centro, en los lados se
disponen sendos dibujos de carácter vegetal;
rematado en su parte superior por tres motivos ornamentales.
Se bendijo en la misa de Hermandades por Don Javier
Azagra y se estrenó el catorce de marzo de 1999,
en el desfile procesional de Domingo de Ramos.
En abril del año 2001 se estrenan unos báculos
realizados en los talleres de orfebrería artística
Francisco Penalva (Cieza), los cuales se configuran
a partir del escudo de la Cofradía, repitiendo
el motivo principal del estandarte.
Destacaremos, cómo no, la vestimenta propia de
la Cofradía que anteriormente se componía
de gorro de moco, túnica con pasamanería
y escapulario. La actual fue diseñada por D.
Jesús Cano (Rizao “El Sastre”) y
El Profesor D. José Molina Cano: capa amarilla,
túnica morada, cíngulo amarillo oro, capirote
morado, guantes blancos y zapatos oscuros.
<< En este breve repaso histórico no
debemos olvidar a aquellos cofrades que de manera activa
o pasiva fueron partícipes físicamente
y hoy en espíritu de nuestros cortejos procesionales
y demás actos religiosos , también de
aquellos que por su edad ya no participan de manera
física pero si aportando todo su saber a nuestra
juventud cofrade.>>
José María Molina Palazón
( Lcdo. en Historia del Arte, Director de la Banda
de Cornetas y Tambores, Asesor artístico de
la Cofradía (Escultor-Imaginero) y Secretario
de la R. y M. I. C. de Ntro. Padre Jesús Nazareno)
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